Imagen nocturna de ciudades españolas y portuguesas durante un apagón masivo en abril de 2025, en la que solo se aprecian luces dispersas en las zonas urbanas a oscuras y en los paisajes circundantes

España va a la zaga de Europa en la reforma de la red eléctrica, ya que un corte de suministro pone de manifiesto los riesgos

Cuando España se sumió en la oscuridad durante el peor apagón de las últimas décadas, el incidente fue más que un simple corte de electricidad: fue una llamada de atención. El colapso repentino puso de manifiesto que la red eléctrica estaba sobrecargada y no daba abasto para seguir el ritmo de una de las estrategias de expansión de las energías renovables más agresivas de Europa. Puso de manifiesto cómo años de inversiones limitadas, lentitud en la concesión de permisos y normativas obsoletas han dejado en una situación vulnerable a las infraestructuras críticas. A medida que el país se acerca a sus ambiciosos objetivos climáticos, el apagón agudizó la duda de si España podrá modernizar su red eléctrica con la rapidez suficiente para obtener electricidad fiable las 24 horas del día a partir de la abundante energía eólica y solar disponible.

El peor apagón que ha sufrido España en décadas ha puesto de manifiesto las deficiencias de su red eléctrica y ha aumentado la presión sobre el Gobierno para que acelere las inversiones, dado que el país depende en gran medida de las energías renovables.

En abril de 2025 , decenas de millones de personas se quedaron sin electricidad durante horas, después de que un apagón en cadena interrumpiera el suministro eléctrico en toda la Península Ibérica. El apagón paralizó los trenes, interrumpió las telecomunicaciones y obligó a los hospitales a prestar solo asistencia de emergencia. El incidente puso de manifiesto los riesgos de una red eléctrica que depende cada vez más de la energía eólica y solar, las cuales generan más de la mitad de la electricidad española, según Red Eléctrica (gráfico 1).

Gráfico 1: Estructura de la generación de electricidad en España en 2024

Estructura de la generación de electricidad en 2024 en España
Fuente: Red Eléctrica

Concebido inicialmente para generar cargas de base predecibles, el sistema tuvo dificultades para adaptarse a la variabilidad del suministro de energías renovables. La ampliación de la red no siguió el ritmo del aumento de la capacidad, lo que provocó cuellos de botella que dificultan el equilibrio y el almacenamiento.

Reacción política y reacción del mercado

El Gobierno español ha presentado un paquete de medidas destinado a aumentar la fiabilidad de las redes y acelerar su modernización. Entre las medidas concretas se incluyen una mayor supervisión regulatoria, una integración más rápida de las energías renovables y los sistemas de almacenamiento, la modernización de las infraestructuras y un aumento de las inversiones para mejorar la estabilidad de la red. No obstante, los inversores sostienen que, sin cambios normativos e incentivos a largo plazo más claros, el capital tardará en llegar.

Kristina Ruby, secretaria general de Eurelectric, la asociación europea del sector eléctrico, afirmó: «El apagón ha sido una llamada de atención. Ha puesto de manifiesto que la modernización y el refuerzo de la red eléctrica europea son urgentes e inevitables».

Iniciativa a escala europea

El reto al que se enfrenta la red eléctrica española es un ejemplo representativo de una lucha europea más amplia. Mientras los Estados miembros amplían las energías renovables para alcanzar los objetivos climáticos, la Unión Europea (UE) insta a una mayor coordinación, resiliencia y flexibilidad del sistema. Los proyectos de interconexión, las redes digitalizadas y los mecanismos de gestión de la demanda están adquiriendo cada vez más prioridad en toda la UE.

En España, el apagón de abril avivó el debate sobre la rapidez con la que el país puede desarrollar la infraestructura necesaria para impulsar la transición energética. El país debe garantizar a los mercados que su sistema energético es capaz de hacer frente a la volatilidad y, al mismo tiempo, evitar futuras crisis que socaven la confianza de los inversores.

Las ambiciones de España en materia de redes y el déficit de inversión

España prevé que, para 2030, el 81 % de la electricidad provenga de energías renovables, un objetivo que superaría tanto los promedios europeos como los mundiales, según su Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (Figura 2). La estrategia depende de la aceleración del despliegue de la energía eólica y solar para impulsar la descarbonización del sector energético.

Gráfico 2: Porcentaje de la producción de electricidad procedente de energías renovables

Porcentaje de generación de electricidad a partir de energías renovables
Fuente: Rystad Energy

Los riesgos de ejecución siguen siendo elevados. Los analistas advierten de que los retrasos en la concesión de permisos y los obstáculos administrativos están frenando el impulso. Según datos de la Agencia Internacional de la Energía y Morningstar, España presenta, con un 170 %, la mayor proporción de proyectos renovables en fase avanzada en las listas de espera de conexión a la red en relación con la capacidad instalada de toda Europa Occidental(figura 3).

Gráfico 3: Capacidad de las energías renovables en la cola de conexión

Capacidad renovable en cola de conexión
Fuente: IEA, Morningstar

Este retraso es consecuencia de años de inversiones insuficientes y de una regulación restrictiva. Los responsables políticos han limitado el gasto en la red y han controlado estrictamente los rendimientos. Esto ha creado un marco que, en opinión de los críticos, ya no se adapta a un sistema que avanza rápidamente hacia la generación variable de electricidad. Sin embargo, sin reformas más rápidas en materia de autorizaciones y regulación, España corre el riesgo de no alcanzar sus objetivos a pesar de su gran potencial eólico y solar.

Límites máximos de gasto obsoletos

España sigue limitando el gasto anual en redes eléctricas a unos topes que, a pesar de la rápida expansión de las energías renovables, llevan años sin modificarse. Las inversiones en transporte están limitadas al 0,065 % del PIB y las inversiones en distribución al 0,13%. Las empresas que superen su asignación deben contar con una retribución reducida y límites máximos aún más estrictos al año siguiente. Estas normas han impedido las inversiones con visión de futuro y han provocado que la red eléctrica tenga dificultades para seguir el ritmo de los nuevos proyectos.

La brecha con respecto a los objetivos europeos es considerable. Eurelectric calcula que la UE necesitará entre 2025 y 2050 unos 67 000 millones de euros al año para la ampliación de la red y la digitalización, lo que equivale aproximadamente al 0,4 % del PIB de la UE. Esta cifra es varias veces superior a los valores permitidos en España.

Según Bloomberg, España presenta actualmente uno de los ratios más bajos de Europa en cuanto a inversión en la red eléctrica en relación con las energías renovables . En los últimos cinco años, el país ha invertido una media de 30 céntimos por cada dólar gastado en energías renovables. Esto contrasta con la media de 70 céntimos registrada en la mayoría de los mercados europeos (gráfico 4). Este desequilibrio pone de manifiesto la carga que supone la conexión de nuevas capacidades renovables y subraya lo mucho que debe avanzar el país para armonizar el gasto en la red con sus objetivos de transición.

Gráfico 4: Relación entre la inversión en redes y las energías renovables en determinados mercados europeos

Relación entre la inversión en la red y en energías renovables en algunos mercados europeos
Fuente: Bloomberg NEF

El restrictivo marco de gasto de España se ve agravado por las limitaciones impuestas a los rendimientos regulados, lo que desalienta aún más la inversión de capital necesaria para modernizar la red.

Los bajos rendimientos regulados frenan las inversiones en la red

La autoridad reguladora española fija la rentabilidad nominal de las instalaciones de la red eléctrica antes de impuestos en un 5,58 % en el marco de un coste medio ponderado del capital, un nivel que, en general, se considera poco competitivo. En comparación, las autoridades reguladoras de los estados de EE. UU. han autorizado en los últimos diez años rendimientos medios sobre el capital propio superiores al 9 % para las empresas de servicios públicos (gráfico 5). Incluso teniendo en cuenta las diferencias metodológicas, el régimen español es comparativamente más restrictivo, lo que suscita la preocupación de que las inversiones se desplacen hacia mercados con rendimientos más elevados.

Gráfico 5: Evolución de la rentabilidad sobre el capital propio de las empresas eléctricas estadounidenses

Autorizaciones de rentabilidad de las empresas eléctricas estadounidenses
Fuente: J. Pollock

La Comisión Nacional de Mercados y Competencia tiene previsto aumentar el tipo al 6,46 % a partir de 2026. Los líderes del sector sostienen que este porcentaje es demasiado modesto para atraer el capital necesario en la medida adecuada.

Marta Castro, directora de regulación de Aelec, un grupo de presión español que representa a las empresas de servicios públicos, ha reclamado una tasa más cercana al 7,5 % para poder competir con la competencia. Advirtió de que España corre el riesgo de sufrir una fuga de capitales hacia otros mercados de la UE si los rendimientos siguen siendo bajos.

El presidente del Consejo de Administración de Endesa, José Bogas, expresó preocupaciones similares tras el apagón de abril. Afirmó que el marco normativo no se ajusta a lo que se necesita para construir una red eléctrica sólida e instó a los responsables políticos a mejorar la remuneración de las inversiones en redes eléctricas.

Iberdrola, una empresa líder mundial en redes, almacenamiento y energía limpia, puso de relieve este problema en julio de 2025, cuando recaudó 5 000 millones de euros en una oferta pública de venta que se suscribió por encima de lo previsto. La empresa indicó que la mayor parte de los fondos se destinará a redes en Estados Unidos y el Reino Unido, donde la regulación ofrece rendimientos más elevados y estables. El presidente, Ignacio Galán, afirmó que el aumento propuesto por España hasta el 6,46 % siguesiendo «una señal claramente negativa»para los inversores.

La resistencia del sector pone de manifiesto que los rendimientos regulados siguen siendo un obstáculo fundamental. Sin mayores incentivos para la competencia, España corre el riesgo de no alcanzar sus objetivos de transición energética, ya que el capital se está desviando hacia el extranjero.

Estas restricciones en materia de gastos y rentabilidad no solo disuaden a los inversores, sino que también provocan pérdidas reales en la producción de energías renovables.

El coste de la inacción

El apagón en España ya está lastrando la transición energética. La escasa inversión frena la puesta en marcha de nuevos proyectos y obliga a desconectar las instalaciones renovables cuando las líneas de transmisión no pueden absorber la potencia. La limitación de la energía eólica y solar es cada vez más frecuente, lo que supone un desperdicio de electricidad barata que, de otro modo, podría reducir los precios y las emisiones.

En julio de 2025 , España redujo en un 11 % la generación de electricidad procedente de fuentes renovables debido a congestiones en la red, según Red Eléctrica. En comparación, el año pasado la media se situó entre el 2 % y el 3 %, lo que supone la mayor pérdida mensual jamás registrada (gráfico 6).

Figura 6: Reducción de la producción de energías renovables en el sistema peninsular debido a limitaciones técnicas de la red eléctrica

Restricción de renovables en el sistema peninsular por limitaciones técnicas de la red
Fuente: Red Eléctrica

Los analistas advierten de que el país corre el riesgo de verse envuelto en un ciclo de lentitud en la concesión de permisos, límites de gasto obsoletos y bajos rendimientos regulados. Esta combinación desvía el capital hacia el extranjero y dificulta el cumplimiento de los objetivos climáticos de España para 2030.

Otros mercados europeos muestran un camino diferente. Los países con incentivos más claros y sistemas regulatorios más flexibles han acelerado sus inversiones en redes, lo que ha permitido una integración más rápida de las energías renovables y las tecnologías bajas en carbono (LCT).

Clases desde el extranjero

Los problemas de la red española son similares a los de toda Europa, pero varios países han adoptado medidas específicas para reducir los cuellos de botella. En la sección 14a de Alemania se establecen normas para la gestión de las cargas flexibles con el fin de reducir los atascos. La norma británica G100 optimiza las condiciones para los proyectos de energía descentralizada y permite conexiones más rápidas y una mayor capacidad. Polonia ha introducido un modelo de adhesión voluntaria que permite a los consumidores y productores conectarse antes y en condiciones transparentes, lo que genera señales de inversión más claras.

Estos ejemplos ponen de manifiesto cómo la claridad normativa y un marco regulatorio flexible pueden movilizar capital, reforzar la fiabilidad del sistema y acelerar la integración de las energías renovables.

Sección 14a en Alemania

Alemania ha introducido normas vinculantes para aumentar la flexibilidad de la red mediante el artículo 14a de su Ley de Economía Energética, que entró en vigor el 1 de enero de 2024. El reglamento establece que los nuevos aparatos domésticos con una conexión a la red superior a 4,2 kilovatios, incluidas las bombas de calor, los cargadores de vehículos eléctricos, las baterías y los sistemas de aire acondicionado, pueden ser controlados por los operadores de red. Las empresas de suministro pueden reducir temporalmente estas cargas en momentos de máxima demanda, garantizando al mismo tiempo un nivel mínimo de servicio a los usuarios.

La medida refleja la transición hacia una gestión más dinámica de las redes locales. Aproximadamente el 60 % de la red eléctrica europea funciona con líneas de baja tensión (figura 7), donde la creciente electrificación puede provocar congestiones. El artículo 14 bis proporciona a los operadores una herramienta con la que pueden evitar sobrecargas y estabilizar el suministro. Al mismo tiempo, los hogares pueden conectarse más rápidamente a las nuevas tecnologías.

Gráfico 7: Porcentaje de líneas de alta tensión en Europa

Cuota de líneas de tensión en Europa
Fuente: Eurelektrik

Las ventajas van más allá de la resiliencia. Al habilitar capacidades de red adicionales en el ámbito de la baja tensión, la normativa acelera la implantación de las LCT y reduce los retrasos debidos a una planificación rígida de la capacidad. Marca la transición hacia un modelo de «conectar ahora, gestionar de forma dinámica».

En España no existe un mandato similar. Sin flexibilidad a nivel presupuestario, existe el riesgo de que las redes de distribución se vean sometidas a una mayor sobrecarga si se acelera la electrificación.

El G100 del Reino Unido

El Reino Unido ha adoptado la Recomendación Técnica G100, una norma técnica publicada por la Energy Networks Association que sirve de base para los programas de limitación de clientes (CLS). Estos programas permiten a los hogares y a las empresas instalar capacidades de generación o suministro eléctrico sin tener que esperar a que se lleve a cabo una costosa ampliación de la red. Los flujos de electricidad en el punto de conexión a la red se supervisan en tiempo real, y la generación o la demanda se limitan automáticamente para mantener las importaciones y exportaciones dentro de los límites acordados.

Este enfoque tuvo dos repercusiones importantes. Por un lado, ha permitido aprovechar capacidades de red adicionales al sustituir un modelo centrado en la amplificación por una gestión dinámica de las restricciones. Por otro lado, ha proporcionado señales más claras a los inversores. Al integrar la seguridad en las normas de interconexión, G100 reduce los retrasos y mejora la viabilidad financiera de los proyectos.

El G100 ilustra cómo la flexibilidad técnica y la claridad normativa pueden ampliar el acceso a nivel de distribución. En España, unas normas definidas de este tipo podrían acelerar la implantación de instalaciones solares, baterías, bombas de calor y cargadores para vehículos eléctricos en tejados, ya que los proyectos de menor envergadura podrían conectarse más rápidamente. Además, las reducciones automáticas dentro de unos umbrales establecidos proporcionarían a los operadores una herramienta para gestionar los picos de demanda sin tener que esperar a un refuerzo, lo que evitaría los retrasos que a menudo disuaden a los hogares y a los inversores comunitarios.

Tanto Alemania como el Reino Unido demuestran que unas normas claras y flexibles pueden ampliar el acceso a la red, reducir los retrasos y reforzar la confianza de los inversores en la ejecución de los proyectos.

El modelo de conexión «opt-in» de Polens

Polonia está impulsando su reforma más importante en materia de conexión a la red desde hace más de una década. Una propuesta de modificación de la Ley de Energía de marzo de 2025 permitiría a los operadores de distribución y transporte ofrecer acuerdos de conexión flexibles en zonas saturadas. En estas condiciones, los operadores podrían conectarse a la red antes, pero se les permitiría reducir temporalmente la potencia o la demanda sin indemnización hasta que se complete la ampliación.

Los partidarios de esta medida ven en ella una forma pragmática de acortar las largas colas de espera que han ralentizado la expansión de las energías renovables en Polonia. Una conexión anticipada, aunque sea en condiciones limitadas, permitiría a los proyectos generar ingresos antes y, al mismo tiempo, aceleraría la expansión de la energía solar y la energía eólica terrestre.

La propuesta de Polonia pone de relieve lo importante que es ofrecer a los desarrolladores opciones transparentes. En España, las conexiones anteriores, sujetas a normas claras y a una trayectoria definida hacia el acceso sin restricciones tras el refuerzo, podrían contribuir a reducir el atasco y enviar señales de inversión más sólidas. Si bien esta flexibilidad no sustituye a un mayor gasto en la red, permitiría adaptar mejor la expansión de las energías renovables a las limitaciones reales del sistema.

Últimas palabras

El apagón ocurrido en España en abril de 2025 puso de manifiesto las deficiencias estructurales de una red que se ha quedado rezagada con respecto a uno de los parques de energías renovables de más rápido crecimiento de Europa. Años de recortes presupuestarios, bajos rendimientos regulados y lentitud en la concesión de permisos han provocado uno de los mayores atascos de interconexión de la región, y los crecientes recortes ya están mermando el valor de la electricidad limpia. Si no se abordan estas limitaciones, se corre el riesgo de que los objetivos climáticos de España para 2030 fracasen y el capital se desvíe hacia mercados con incentivos más claros.

Otros países europeos demuestran que las innovaciones normativas pueden aliviar la presión incluso antes de que se construyan nuevas infraestructuras. El artículo 14a de Alemania ha reducido la presión local gracias a la flexibilidad en el lado de la demanda. La empresa británica G100 ha reducido los retrasos al incorporar la seguridad en los estándares de conexión. La propuesta de Polonia de acuerdos flexibles ofrece a los desarrolladores un acceso más temprano a condiciones transparentes, mientras se ponen al día las actualizaciones.

La lección que debe aprender España no es copiar un modelo concreto, sino adaptar la normativa al ritmo al que evoluciona el propio sistema energético. Sin reformas profundas, la brecha entre el creciente suministro de energías renovables y la lenta expansión de la red se ampliará, lo que expondrá al país a mayores riesgos de fiabilidad y al incumplimiento de los objetivos.

El corte de electricidad fue una señal de alarma: sin una rápida reforma normativa, la transición energética española corre el riesgo de estancarse antes de alcanzar su pleno desarrollo.

Acerca del autor

Colin Tang es director de inversiones en Corinex, donde aprovecha su amplia experiencia en el sector financiero para impulsar la estrategia de inversión y el rendimiento de la cartera de la empresa. Con un historial probado en la identificación y el aprovechamiento de oportunidades de inversión, Colin desempeña un papel fundamental a la hora de respaldar los objetivos financieros y el crecimiento de Corinex.

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